El Jardín de Piedra

El jardín de piedra. Chandigarh, India

Ken Chand empezó a desarrollar su proyecto en 1958. Lo hizo de forma autodidacta y en secreto porque, entre otras cosas, ocupó un terreno, un descampado situado a las afueras de la ciudad que no le pertenecía, sin pedir ningún permiso.
Al parecer, su primera intención era la de recrear su perdida ciudad natal. Al principio, sólo para sí mismo, bautizó el lugar como “la ciudad de los dioses y la diosas” y trabajó a escondidas, en sus ratos libres, en ese fantástico jardín que contiene más de 1.400 figuras de reyes, reinas, personas y animales.

El parque es hoy una intrincada red de pasillos cerrados o abiertos que desembocan en plazuelas, grutas y ríos artificiales, puentes, estanques, cascadas y que contiene, incluso, una montaña artificial, todo ello salpicado de esculturas humanoides y animales decoradas con materiales tan diversos como chapas, botellas de cristal y de plástico, piedras, trozos de madera, abalorios, latas de conserva y de refresco, y piezas de chatarra como rodamientos, muelles, tuercas y tornillos, clavos, enchufes… Lo único que no hay en ese jardín, aunque sí a su alrededor, son árboles y plantas vivas.

Este lugar, que ostenta el récord de entorno de arte popular espontáneo más extenso del mundo es el segundo lugar más visitado de la India, pisándole los talones al mismísimo Taj-Mahal.

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